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Qué significa soñar con lluvia

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El agua es uno de los elementos de la naturaleza más positivos en la mayoría de los casos en los que está presente. Supone el inicio de la vida, el resurgir de las cosechas, la fertilidad en todos los sentidos. Cuando se aplica a los sueños, soñar con lluvia es, en la mayoría de ocasiones, algo también muy positivo.

El significado concreto de la lluvia viene ligado casi siempre con el tipo de lluvia que está cayendo, de forma que es posible diferenciar entre lluvia ligera, lluvia normal o tempestad.

Soñar con lluvia ligera sería hacerlo con una lluvia muy fina, que apenas molesta pero obviamente se nota en todo momento. Este sueño implica que hay algo que molesta, puede ser una persona, una situación, un hecho, pero lo hace de forma muy sutil y leve. Como sucede en la vida real con este tipo de lluvia, la molestia desaparecerá en breve, probablemente sin que la persona tenga que interceder.

Soñar con lluvia normal es hacerlo con un agua que no permite estar en la calle, que motiva a buscar un refugio o andar con cuidado, a espera de que cese o disminuya la intensidad con la que cae. En estos casos el sueño simboliza la esperanza y el devenir de algo nuevo en la vida de la persona. Algo que podría cambiar su vida para siempre, desde un punto de partida negativo hacia algo, en la mayoría de los casos, positivo. Podría ser el nacimiento de un hijo, un nuevo puesto de trabajo o incluso una nueva relación sentimental.

Por último, soñar con una tempestad implica una atmósfera tenebrosa y destructiva. El agua se convierte en este tipo de sueño en todo un elemento de la naturaleza sin contemplación, que arrasa con lo que se cruza en su camino.

En la interpretación de este tipo de sueño, se relaciona el miedo de la persona con el terror que produce la propia lluvia en forma de tempestad. Simboliza, por tanto, una falta de seguridad respecto a algo en concreto que atormenta en la vida real. Podría ser una posible ruptura sentimental o la probable pérdida de trabajo, así como un temor generalizado a no estar a la altura de las circunstancias.